miércoles, 18 de marzo de 2015

Voskhod-2: El ser humano sale de la protección de su nave espacial

Entramos en el tunel del tiempo de nuestra etiqueta "Hace 50 años".
Estamos en 1965 y los americanos siguen con los preparativos de su programa Gemini, el programa puente que afinará las técnicas que necesitarán para el vuelo hasta la Luna. Por la información que los americanos facilitan, sabemos que se trata de una cápsula biplaza, con capacidad de maniobra, y con la que se realizarán acoplamientos y paseos espaciales.
Los soviéticos siguen tras su telón espacial de silencio. Han lanzado una capsula multiplaza, la Voskhod-1 que pregonan que es más avanzada que su precursora la Vostok y que les ha proporcionado una nueva primicia espacial: ser los primeros en mandar más de un tripulante en una nave espacial.
Pero a pesar de todas las primicias y de llevar un buen adelanto a los americanos, hoy sabemos que su nave lunar, la Soyuz, con capacidad de maniobra y apta para paseos espaciales aun estaba en una fase de primitivo desarrollo. El Kremlin pide a Sergei Korolyov un plan para adelantarse también a los americanos en ser los primeros en realizar una EVA ("Extra Vehicular Activity": Actividad extra vehicular) ya que saben que Edward White se está preparando para hacerla en una de las primeras misiones Gemini.
Korolyov idea un plan, es arriesgado pero podría realizarse con una Vostok modificada: solo se necesitaría añadir una esclusa de aire, extensible, que se lanzaría plegada, se extendería una vez en órbita, y se desecharía tras el paseo espacial. La necesidad de llevar trajes Berkut presurizados, limita a dos el número de cosmonautas.
Adaptaciones hechas a la Vostok (izda.) para convertirla en las Voskhod. Crédito de la imagen: Wikipedia

La misión podría reportarles la gloria del pionero, pero era altamente arriesgada, ya que debemos recordar que los cosmonautas no iban a tener asientos eyectores y quedaban a merced de la suerte de que todo fuera bien durante el lanzamiento.
La exclusa Volga que se añadiría a la Vostok, junto a un maniquí de Leonov. Crédito National Air and Space Museum - Smithsonian Institution

Tras una prueba de la esclusa Volga a bordo de la nave no tripulada Kosmos-57, el 18 de marzo a las 07:00 UTC despegaba la Voskhod-2. A bordo el Comandante Pavel Belyayev, de la Marina soviética y un joven siberiano de 30 años, piloto de la Fuerza Aerea soviética de nombre Aleksei Leonov, y llamado a pasar a la historia por ser el primer paseante espacial. Sus reservas eran respectivamente Dmitri Zaikin y Evgueni Khrunov.
Belyayev (Izda.) y Leonov vestidos con sus trajes Berkut, conversan con Komarov en el autobús que les transporta a la rampa. Imagen tomada de la web Kosmonavtika.

Antes de finalizar la primera órbita y sobre territorio soviético para poder transmitir las imágenes y monitorizar a los astronautas, Belyayev procedió al despliegue de la esclusa Volga. Leonov mientras se colocó la mochila que le iba a suministrar oxígeno durante la salida exterior.

Foto-esquema de la EVA del vuelo.

Una vez abierta la escotilla exterior Leonov salió al espacio exterior sujeto a un umbilical que le aseguraba a la nave. Las imágenes fueron transmitidas a todo el mundo y este comprobó que los soviéticos habían logrado, una más, otra primicia en el espacio. El paseo duró tan solo 12 minutos y Leonov reportó sentirse bien y describió una vista maravillosa.
Gráfico del paseo espacial de Ciudad Futura. Autor Paco Arnau.
Pero los problemas no habían hecho más que comenzar. Una vez cortada la señal de televisión llegó la hora de regresar a la nave. El traje Berkut se había hinchado por la falta de presión atmosférica en el espacio, y sus pies no ajustaban en sus botas ni las manos en sus guantes. Además con ese volumen, le iba a ser imposible regresar al interior de la esclusa, así que sin reportar nada a Tierra, Leonov tomó la decisión de reducir la presión del traje abriendo la válvula que dejaba escapar el oxígeno. Esto hizo que el volumen bajara, aun a costa de asfixia del cosmonauta. Así Leonov, poco a poco logro introducirse de cabeza en la esclusa, teniendo que darse luego la vuelta en el interior para comprobar que todo el umbilical estaba dentro y poder cerrar la escotilla exterior y volver a presurizar la esclusa.
Cuando las presiones estuvieron igualadas, Belyayev abrió la escotilla interior y los dos cosmonautas se reunieron. Leonov sudaba, tenía su visor empañado y su corazón estaba muy acelerado. La excursión casi le había costado la vida, pero parecía que lo difícil ya había pasado. Belyayev volvió a cerrar la escotilla interior y tras comprobar su estanqueidad expulsó la esclusa Volga.

Llegado el momento de finalizar el viaje, en la órbita 17, el sistema de orientación de la nave falló, retardando una órbita el regreso y debiendo hacer los cosmonautas la orientación y el retrofrenado de la Voskhod manualmente. La reentrada también fue azarosa: el módulo de servicio se mantuvo unido por un cable de comunicaciones a la capsula de descenso "Sharik", haciendo que todo el conjunto girara violentamente y sometiendo a los cosmonautas a una aceleración de unos 10G, un fallo que ya había ocurrido en algún vuelo Vostok anterior.

Todo esto les llevó fuera de la zona de regreso preestablecida, a una zona boscosa remota de Siberia. Habían regresado a Tierra, pero todavía no habían sobrevivido al vuelo. Tras hacer volar la escotilla notaron el frío exterior de -20ºC y comprendieron su situación: había un manto de nieve que les cubría hasta el pecho, se hallaban rodeados por osos y lobos y los equipos de rescate tardarían en encontrarles. Los cosmonautas radiaron su señal de socorro, pero enseguida supieron que deberían pasar la fría noche en la relativa seguridad de su cápsula.
Al día siguiente oyeron helicópteros que venían en su busca, pero el espeso bosque y el complicado terreno impedían que estos pudieran aterrizar. Mas tarde por fin llegaron a ellos un grupo de rescatadores en esquís que les trajeron ropa seca de abrigo y que cortaron madera e hicieron una gran hoguera para preparar la cena y pasar calientes una noche más en la tundra. Mientras, otro grupo de rescatadores había abierto un claro en el bosque talando árboles, que permitió por fin el aterrizaje de un helicóptero. A la mañana siguiente, mejor descansados, los cosmonautas y sus rescatadores recorrieron esquiando los kilómetros que les separaban del claro de bosque donde había podido aterrizar el helicóptero que les trasladaría por fin a la ciudad de Perm, y de allí a la historia espacial y los homenajes.
Leonov (izda.) y Belyayev en una imagen posterior al vuelo.En sus pecheras izquierdas se ve la medalla de Héroe de la Unión Soviética otorgada por su vuelo. Imagen BBC

El rescate de los cosmonautas había durado el doble que el vuelo que habían realizado en el espacio. Un vuelo arriesgado y que probó la preparación de los cosmonautas y la capacidad humana de supervivencia.
Emblema conmemorativo de los 50 años de Actividad Extravehicular.  Imagen NASA/Blake Dumesnil


Video mostrando imágenes de la Misión. Crédito Roskosmos

Para saber más:

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