viernes, 4 de septiembre de 2015

L+200 - Parte 3: Poniendo el traje Sokol y los ultimos momentos de ingravidez

Esta es la tercera entrada en una serie final de cuadernos de bitácora mirando hacia atrás a la salida, el aterrizaje y la readaptación.
[Continúa]

Después de despresurizar el vestíbulo, observamos durante unos minutos las indicaciones de presión del módulo de descenso y el módulo orbital de nuestra Soyuz: ambos estables, así que no había, obvio, escape rápido. (¡No es que estuvieramos esperandolo!).
Por supuesto necesitábamos comprobar también una fuga lenta, antes de acometer el abandono de la estación y confiando en la escotilla de la Soyuz para mantener nuestro aire dentro. La comprobación completa de fugas llevaría 30 minutos, con mediciones de la presión del vestíbulo registradas cada 5 minutos, pero como no había caída de presión rápida fue seguro para nosotros volver a abrir la escotilla del módulo de descenso y flotar de nuevo al módulo orbital a ponernos nuestros trajes Sokol.

Yo fui en primer lugar, como habíamos planeado. Anton y Terry permanecieron en el módulo de descenso, mientras yo usaba el baño de la Soyuz. Quería vaciar mi vejiga lo más tarde posible: usaba un pañal, pero no estaba segura que sería capaz de utilizarlo en las varias horas de ingravidez que aún quedaban hasta el encendido de deorbitación. De alguna manera, los pañales y la ingravidez no se llevan bien conmigo, como había experimentado durante el ascenso.

Me puse el cinturón biomédico en contacto directo con la piel y luego mi ropa interior Sokol, periódicamente cantando las lecturas de la presión del vestíbulo del manovacumetro a Anton y Terry, para que ellos pudieran notificarlos a Tierra. En el transcurso de 30 minutos, el aumento de presión máxima permitida para llamar estanca a la escotilla era de 1 mm Hg.

Anton se unió a mí en el módulo orbital para ayudarme a poner el Sokol. Para hacer las cosas más rápido, básicamente me aferré para mantenerme lo más quieta posible y dejar a Anton hacerse cargo de atar y abrochar todo. Una de las cosas interesantes acerca de ser un astronauta: puedes dejar a cualquiera vestirte como un adulto y nadie se ríe de ti.
Foto: en el Sokol unos días antes de desacoplar, para una revisión de fugas preliminar.

Como Antón señaló, ¡no teníamos demasiado tiempo!. Debido a una prueba de las antenas Kurs (las antenas usadas para acoplamientos -N.d.T.-), que se ejecutarían en segundo plano durante nuestro desatraque, Control de Tierra iba a enviar el comando de activación del sistema de guiado y navegación sobre una hora antes de lo que normalmente haría en un horario típico de día de salida. Ya estábamos hablando en hora de Moscú en ese punto, ya que es la hora en la ejecutamos las operaciones Soyuz: la noche anterior habíamos diligentemente escrito los tiempos significativos en nuestras listas de control, basado en el radiograma enviado por Misión de Control de Moscú. No sólo el vacío nos separaba ahora de la estación espacial, sino, en cierto modo,¡también tres horas!

Después que estuve totalmente vestida con mi Sokol, que me mantendría con vida en caso de despresurización durante la reentrada, bebí un último sorbo de agua de una bolsa que se quedaría en el módulo orbital, tomé un último bocado y luego floté a mi asiento en el módulo de descenso. No se me escapó que esas eran mis últimos segundos de flotación libre: una vez atada en en mi asiento, no me desataría hasta después de aterrizar.
  • Puedes ver un resumen del regreso a Tierra de Samantha contado a través de sus tweets que escribí en este blog.
  • Este relato (publicado originalmente en inglés) es parte de una larga serie de artículos escritos por Samantha Cristoforetti, astronauta italiana de la ESA, desde su despegue a bordo de la Soyuz TMA-15M el 23 de noviembre de 2014.
    En este blog podrás encontrar su diario en español desde su primer día en el espacio.

  • Todas las fotos pertenecen al perfil de Samantha en Google+ salvo que se indique lo contrario. Puedes leer aquí la introducción que hice a este Diario de a bordo.
  • Los otros astronautas y cosmonautas con los que convivió, y a los que en las entregas nombra son:

    Terry: Terry Virts, compañero en su Soyuz, es el comandante de la Expedición 43.
    Anton: Anton Shkaplerov, comandante de su Soyuz
    Gennadi: Gennadi Padalka, comandante de la Soyuz TMA-16M
    Mikhail o Misha: Mikhail Korniyenko. Estará un año a bordo de la ISS
    Scott: Scott Kelly. Estará un año a bordo de la ISS

  • Entradas anteriores sobre su preparación al vuelo fueron traducidas al español por @intervidia.
  • El diario de a bordo se traduce también al italiano en el sitio AstronautiNEWS, al francés en el sitio Cap sur l'espace , al alemán en el sitio Logbuch ISS y al ruso en el sitio Samlogbook-ru

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